Liderar sin ego, servir sin miedo: el nuevo liderazgo femenino’, una reflexión de Rosa Sandoval Polanco, mentora de Libertad Financiera desde el Ser

 

Durante años nos enseñaron que liderar era ocupar un puesto, ejercer poder y demostrar resultados. Hoy, las empresas que prosperan están descubriendo algo distinto: el verdadero liderazgo no nace del cargo, nace del SER. Y son las mujeres quienes están marcando este nuevo camino.

Santo Domingo, R. D. En el ámbito empresarial, desarrollar el SER antes que el HACER y el TENER no es una opción, es una necesidad. Cuando la autoridad se basa únicamente en la posición, las empresas se fragmentan. Se llenan de pequeñas islas donde cada líder defiende su parcela, pero nadie lidera verdaderamente a la organización. Todos se colocan en el centro: en el puesto, en el poder, en el ego… y desde ahí intentan dirigir.

Cuando las y los líderes departamentales logran salir de ese lugar, colocan a la empresa y a las personas en el centro, y comprenden que su rol es servir, entonces sucede algo extraordinario: se construyen equipos de alto rendimiento, se fortalecen los ambientes laborales y se crean verdaderos equipos humanos.

El puesto no existe para definir poder.
Existe para servir mejor, para lograr resultados sin dolor, sin desgaste y sin miedo. Cuando eres el puesto, te olvidas de ser líder. Cuando eres el puesto, te estancas… y estancas a la empresa.
Cuando eres el puesto, buscas defectos, señalas, hundes y humillas. Cuando eres el puesto, no te permites servir, y eso paraliza, bloquea y debilita los resultados.
Desde ese lugar, el liderazgo no impulsa: se convierte en la principal piedra de tropiezo de la organización. Sin embargo, cuando eliges SER persona antes que SER puesto, el liderazgo emerge de forma natural. Tu brillo se expande, el entorno mejora y los resultados crecen de manera significativa.

Cuando eres líder, te das permiso de servir para que los resultados excedan las expectativas. Cuando eres líder, frente a la crisis te detienes, analizas la situación —no a la persona—, construyes en equipo y buscas soluciones. Cuando eres líder, la crítica pierde espacio y la consciencia toma el control: la situación está en el centro, no los egos.
Reconocer tu valor desde el SER te permite vivir y liderar por encima del HACER y el TENER.

No eres tu puesto. No eres tu salario. Eres un ser humano llamado a trascender impactando vidas.

Hoy, más que nunca, el mundo necesita mujeres que lideren desde el SER. Mujeres que no dominen desde el cargo, sino que transformen desde la consciencia. Mujeres que comprendan que liderar no es ocupar un lugar, sino abrir caminos.

Sal del puesto. Deja fluir a la persona. Y permite que tu liderazgo transforme no solo empresas, sino vidas.

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