Santo Domingo, República Dominicana – La juventud dominicana enfrenta hoy retos inéditos derivados de la interacción constante con las redes sociales, donde la cultura del “dinero fácil” y la exhibición de vidas aparentemente perfectas generan una presión social sin precedentes.
Expertos señalan que este fenómeno no solo distorsiona las expectativas laborales y personales de los jóvenes, sino que también afecta negativamente su autoestima y bienestar emocional.
La proliferación de contenidos que prometen riqueza inmediata sin esfuerzo ni formación profesional ha seducido a sectores importantes de la población juvenil, encendiendo alarmas entre educadores y especialistas. Este fenómeno, según estudios recientes, está íntimamente ligado al uso intensivo de plataformas como TikTok e Instagram, donde los jóvenes dominicanos pasan un promedio de 8.5 horas conectados diariamente a internet, lo que incrementa la exposición a comparaciones sociales y estándares inalcanzables.
“Las redes sociales no solo facilitan la comparación constante entre pares, sino que también amplifican expectativas irreales sobre lo que constituye el éxito,” puntualizó la comunicadora y analista digital Lina Polanco, agregando que el 79% de los adolescentes siente que estas plataformas intensifican la presión por tener una vida ‘perfecta’.
Estudios recopilados abren un gran debate en el contexto educativo dominicano que han evidenciado una relación significativa entre el uso de redes sociales y dificultades en el autocontrol y la autoestima de los jóvenes. En una investigación con estudiantes de secundaria, el 75% de los adolescentes admitió sentirse inútil en ocasiones, mientras que el 70% reconoció problemas de concentración asociados al uso excesivo de plataformas digitales.
“No se trata solo de consumo de contenido, sino de la internalización de mensajes que equiparan éxito con riqueza rápida y visibilidad pública,” indicó el educador y sociólogo Gilbert de la Cruz. “Esto distorsiona la percepción de logros alcanzables mediante esfuerzo, formación y planificación de carrera”.
La presión social proyectada por las redes también repercute en la salud mental de los jóvenes. Datos de investigaciones internacionales muestran que alrededor del 48% de los adolescentes compara su vida con la de sus pares en redes sociales de forma habitual, lo que se asocia con síntomas de ansiedad y cambios de humor.
Para mitigar estos efectos, organizaciones juveniles y educativas han subrayado la importancia de promover el pensamiento crítico, la alfabetización digital y un uso consciente de las redes sociales. “Es indispensable que la juventud domine las herramientas digitales sin verse dominada por ellas,” puntualizó la especialista en psicología juvenil Carmen Acosta
La cultura del “dinero fácil” y los espejismos de éxito, lejos de ser un fenómeno superficial, plantea desafíos estructurales que exigen respuestas coordinadas entre familias, escuelas y autoridades públicas para fomentar un modelo de bienestar juvenil basado en la capacitación, el esfuerzo y la resiliencia personal.








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